DECEPCIÓN

Es una amiga inseparable, siempre está ahí invisible y reunida, cuchicheando y esperando el momento perfecto para hacernos la zancadilla y darnos de bruces contra la realidad.  Nos acecha sigilosa como una leona hambrienta buscando una presa débil, aislada pero presente.

Silenciosa como el vacío, tiene el poder de tele-transportarse y aparecer frente a nosotros/as en la ocasión más remota de nuestras vidas. Se sienta a nuestro lado y se burla como el joker en su pleno apogeo y su risa desternillante. Nos sorprende, desconcierta y bloquea, nos deja a la deriva del dolor y el asombro. De repente, vagamos por un mundo oscuro y desconocido, lleno de instrumentos de tortura y de trampas, que no podemos esquivar. Nos asesina con puñales y clavos que hacen agonizar nuestro interior abatido. La decepción llega y desordena y arrasa TODO, como un susurro erizante que nos sacude fuerte. Es una sensación muy desagradable sentirla cerca y su visita no es nada esperada. Preferimos que no se detenga en nuestra puerta, nunca trae buenas noticias.

Es una palabra que procede del latín “deceptionis”, formada por el verbo “decipere”, integrado por el prefijo “de” toma la idea de descenso o caída  y por “capere”, que podría traducirse como capturar y se aplicaba cuando los animales eran cazados mediante algún tipo de trampa. Según su etimología se podría definir como un sentimiento que está relacionado con el engaño, con una expectativa no realizada o una carencia de ilusión. Por eta razón, siempre nos suele visitar para ponernos los pies en la tierra y evitar que viajemos a paradores idílicos de los que, en ocasiones, no queremos despertar.

Es cierto que es una amiga muy amarga, tan ácida que a veces negamos su existencia y creamos un gran laberinto para evitar encontrarnos con ella de frente. Somos conscientes de que cuando la avistemos y ella nos encuentre no habrá escapatoria y todas nuestras perspectivas cambiaran de lugar. Aunque nos traiga un mensaje que no nos guste y queramos huir del dolor que nos hará pagar, como si tuviéramos una deuda con ella, debemos aprender a encajar el golpe y perdonarla si es necesario. Todas nuestras amigas tienen un cometido en nuestra existencia y sin lugar a dudas uno de ellos siempre será el aprendizaje, porque hasta el momento de nuestra propia muerte nos seguimos instruyendo en sabiduría.

Debemos ser más tolerantes con ella y escucharla con atención, al fin y al cabo, su mensaje forma parte de nuestra vida, contexto y realidad. Querremos mirar a otro lugar, ya que habrá situaciones que escocerán como heridas de agua salada, pero el contenido de su aparición nos abrirá una ventana. Ventanas con brisas diferentes que al principio no querremos asomarnos a ellas, pero que con el tiempo necesario para asimilar el nuevo paisaje, lo podremos disfrutar.

La decepción lleva consigo mucha pesadumbre y desconsuelo, pero sin ella no podríamos crecer y adoptar valores, ni siquiera diferenciar quien somos y quien queremos ser. A pesar de todo, es la oportunidad de cambiar las flechas, de mirar con otras lentes, de saborear el dolor con un halo de esperanza, de romper esquemas y crear otros nuevos, que sin dar lugar a la duda, tiene asegurado una sonrisa novedosa.

Y para ti, ¿Qué es la decepción?

G.

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