INGENUIDAD

Eres bondadosa, transparente, impredecible y confiada. Nos acompañas desde el primer suspiro de vida, te tendemos la mano desde que nacemos. Sin ti estaríamos huecos, sin vida y dejaríamos de aprender en cada capítulo que dibujamos. No lo pensamos, caminamos continuamente realizando bocetos, pero no somos conscientes de lo que realmente estamos trazando con ese lapicero, deberíamos  despertar.

Eres una amiga que nos abre el camino hacia esa fragancia de niñez abandonada que conservamos en nuestros cuerpos de adultos. Nunca nos desatiendes, nunca te vas, aunque muchos te olvidan y te condenan a cadena perpetua, sin opción ni derecho a reinserción. No es justo este destino para una palabra que tiene un origen y un poder tan intrínseco en nuestra especie. Apartarla hacia ese rincón, solo puede hacernos sufrir y firmar un pacto con sabor amargo ignorando que existe un sabor muy dulce, este es el único sendero que nos dirige al precipicio del rechazo hacia lo que fuimos y todavía somos. No hay que ser desertores de nuestra propia esencia, no hay que renunciar al niño o niña que llevamos dentro, que nos ruge y que nos hace participes de situaciones cotidianas espontaneas y divertidas, que nos mantiene dispuestos para seguir soñando, que nos libera de preocupaciones y que nos enseña que la vida sin ingenuidad, es un carga de kilos que van aumentando con el paso de las estaciones y puede llegar a ser muy aburrido y devastador.

La ingenuidad, se refiere a los ingenuos e ingenuas que todavía vagan por el mundo sonriendo con el toque de la piedra contra el agua, poniéndose al borde del río para competir a ver quién la tira con más fuerza y llega más lejos. Ingenuidad puede ser sinónimo de inocencia, con lo que ingenuo/a se podría considerar como una persona que no tiene malicia y que puede ser engañado/a con facilidad. Etimológicamente ingenuo proviene de “ingenuus” un vocablo que se utilizaba durante la época del imperio romano, para referirse a las personas que nacen libres y no pierden su libertad. Sacando a relucir su origen se podría traducir como el que nace libre, es de buen linaje y tiene un carácter noble. Y esta frase traduce lo que somos todos y cada uno de nosotros y nosotras desde que damos nuestro primer aliento fuera de la bolsa que nos ha protegido durante nueve meses. Nacemos con libertad y nobleza, esa es nuestra verdadera  denominación de origen y es la sociedad en la que nos vamos desenvolviendo, la que nos moldea y nos hace descuidar esa parte innata, genuina y fiel a la bondad que nos define.

Yo apuesto por ser ingenuos/as, por arriesgar a ser quien fuiste y quien eres, pero sobre todo por tener presente que no hay nada de malo en mostrarte como algún día afloraste al mundo.

Y para ti, ¿Qué es la ingenuidad?

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